Una experiencia culinaria hacia el Japón tradicional
Primer cena cultural del RDLPD. 2004Llegó el sábado y se hizo de noche, algunos de los comensales, con una evidente desconfianza hacia lo nuevo y desconocido, ya habían tomado la precaución de comer algún tentempié antes de salir o guardado algo en la heladera para la vuelta, otros ya tenían alguna experiencia en el tema y los últimos sólo nos dispusimos a recibir lo que se nos propondría. A las once y media comenzamos la breve peregrinación hacia el lugar previsto. Obviamente nuestra llegada no pasó desapercibida para los poco acostumbrados habitués ya que una pequeña horda jocosa de dieciocho personas no todos los días entra a un restaurante Japonés con cuatro mesas ocupadas. De todas maneras, y como nuestra educación no es del todo mala, no fue tan estruendosa la entrada y nos acomodamos en seguida en las mesas que las amables camareras nos acomodaron juntas.
El primer par de fotos para retratar el acontecimiento no se hizo esperar y el flash iluminó las dieciocho caras todas sonrientes. Unos minutos más tarde, cuando ya todos nos habíamos ubicado y ya hecho los pedidos del líquido elemento con que cada uno planeaba acompañar lo que vendría, llegó un pequeño plato con tres bocados que se presentaban como una bienvenida al lugar y nos introducía ya en un universo casi desconocido para la mayoría de nosotros. Una especie de paté de salmón oficiaba de intermediario entre nuestra desconfianza por el sabor desconocido y unos pickles japoneses que resultaron ser una agradable sorpresa ( kiuri y rabanitos en shari ). Por supuesto antes debimos superar el problema de los palillos y los nudos en los dedos hasta lograr dominarlos, pero todos pudimos... bueno, excepto uno de nosotros que sucumbió a la tentación de tenedor…
Tras un fallido primer intento de brindis, el Prof. Ricardo Torres Medrano tomó su copa y con unas breves palabras brindamos:
El chef del lugar nos preparó cada plato exactamente en el momento previo a traerlo a la mesa y eso lo notamos por las pequeñas demoras entre plato y plato que fueron perfectamente amenizadas por los jocosos del grupo y por alguna esporádica charla que intentaba seriedad. El primer plato se presentó a través de la misma moza que ofició de presentadora del Nisoshiru y se trataba de un típico y tradicional plato japonés que consiste en pescado grillado a la plancha con salsa teriyaki y una guarnición de gohan, llamado Yakisakana. De este plato vi solo los fondos blancos cuando la moza volvió por ellos. El segundo plato tardó un poco más en llegar, asunto más que comprensible cuando lo vimos acercarse a nosotros. Con la misma delicadeza y amabilidad con la que nos trataron durante las tres horas que duró nuestra cena, se nos presentaron tres platos por mesa con una exquisita combinación de sushi y sashimi que resultó generar en el grupo el mismo efecto que tiene esta comida en el resto de los mortales. O te fascina o lo odias. Las reacciones fueron repartidas, pero debo decir, a la luz de las sobras, que ganamos los que quedamos fascinados. Maki sushi, Uramaki (o rolls), Niguiri y Sashimi, todo acompañado de shoga, wasabi y Shoyu y perfectamente presentado con nabo rallado y muy finos cortes de kiuri fueron la delicia de algunos muchos y el rechazo de algunos menos. El pescado en crudo no siempre es bienvenido en paladares acostumbrados al asado, al chorizo seco y a la pizza. El postre, por supuesto, no desentonó con la armonía y delicadeza de los platos que ya habían pasado por nuestras mesas; varias piezas de dorayaki y manyu con pequeños cortes de dulce de azuki nos alegraron la despedida unos minutos antes de volver casa. Con el estómago lleno y el espíritu un poco más rico nos separamos en la vereda para regresar a nuestras vidas y volver a encontrarnos el lunes en el Río de la Plata Dojo .
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Glosario
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Ya superada la primer etapa, llegó el pequeño cuenco que contenía la entrada de la cena. La sonriente moza nos cuenta que se trata de un plato llamado Nisoshiru que resultó ser una sopa de fermento de arroz (miso) saborizados con hondashi (fondo de pescado), algas wakame, cebollitas de verdeo y trozos de tufu frito. Apenas dos tazones de los dieciocho no mostraron su fondo cuando acabamos con ellos.
El segundo plato tardó un poco más en llegar, asunto más que comprensible cuando lo vimos acercarse a nosotros. Con la misma delicadeza y amabilidad con la que nos trataron durante las tres horas que duró nuestra cena, se nos presentaron tres platos por mesa con una exquisita combinación de sushi y sashimi que resultó generar en el grupo el mismo efecto que tiene esta comida en el resto de los mortales. O te fascina o lo odias. Las reacciones fueron repartidas, pero debo decir, a la luz de las sobras, que ganamos los que quedamos fascinados. Maki sushi, Uramaki (o rolls), Niguiri y Sashimi, todo acompañado de shoga, wasabi y Shoyu y perfectamente presentado con nabo rallado y muy finos cortes de kiuri fueron la delicia de algunos muchos y el rechazo de algunos menos. El pescado en crudo no siempre es bienvenido en paladares acostumbrados al asado, al chorizo seco y a la pizza. 

